lunes, 31 de diciembre de 2007

Viejos principios de sabiduría

  • Obtendrás grandes beneficios en tú vida, si no desprecias las instrucciones de tu padre o la dirección de tu madre.
  • No andes en los caminos de aquellos que siembran o promulgan la violencia, para no caer en las trampas en las que ellos mismos caen, sin darse cuenta como las aves, que la red está preparada para que caigan en ella.
  • El gran asesino silencioso de muchas personas es la codicia; dicen los viejos libros que quita la vida de sus poseedores. Somos más felices si aprendemos a contentarnos con lo que tenemos.
  • Lo que pasa a nuestro alrededor, es similar a alguien que estuviese gritando a pleno pulmón en las calles, plazas, los lugares de reunión, avisándonos de los peligros que nos acechan cada día, por eso debemos de poner atención a las cosas que ocurren. Si no hacemos caso, cualquier día, de repente, caerá sobre nosotros como un torbellino, y nadie podrá ayudarnos. De la misma manera que los animales oyeron el lejano ruido del tsunami asiático, y escaparon, con lo que conservaron sus vidas, así oigamos los ruidos que nos rodean, para salvar las nuestras.
  • Ten cuidado con las mujeres u hombres que no conozcas, y que te halaguen con sus palabras, pues si llegas a tener amistad con ellos, puede ser que te arrepientas, y que no puedas volver de nuevo al principio, teniendo la sensación de que intentas subir por un tobogán, donde se ha derramado algún deslizante.
  • Siempre que tengas que tomar decisiones trascendentes, consulta al mayor número de personas que conozcan el asunto, y así cometerás pocos errores.
  • Nunca muestres todo lo que sabes, solamente deja ver un poco de tu conocimiento.
  • Cuando alguien te responda con aspereza o violencia verbal, no dudes que la victoria la obtendrás haciendo exactamente todo lo contrario, es decir, respóndele con amabilidad y pacíficamente.
  • Parece de inteligentes el responder rápidamente a las preguntas, sin embargo la sabiduría está en pensar antes de responder.
  • Si no quieres tener problemas con tus vecinos, no abras demasiado la puerta de tu casa.
  • Nunca olvides esto : las cosas que se adquieren deprisa, no tienen un buen final.
  • En lo posible, evita todo pleito o contienda, ya sea propio o ajeno y vivirás tranquilo.
  • Nunca te alabes a tí mismo sino deja que lo hagan los demás.
  • Las palabras lisonjeras, no se encuentran en los labios de un hombre sabio.
Continuará ...